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Contra la innovación

marzo 24, 2013

innovacion

Lo escuchas en todos lados. Como parte de la retórica común cuando se habla de tecnología, la innovación es un concepto comodín que es usado por un amplio espectro social: el gobierno de turno que crea fondos para la innovación, el emprendedor que exhibe en sus chapas ser un innovador, el mundo científico que cree que sin innovación no hay investigación.

Somos una sociedad que no retrocede. Todos estamos tocados por la varita de la revolución tecnológica. Innovamos, no conservamos. Pero ¿realmente lo hacemos? ¿La innovación está en contra del status quo?

Muchas de las voces contra la innovación sostienen que se trata de un concepto vacío, que nadie sabe bien a qué se refiere y que por lo mismo es usado en las más diversas situaciones. Por el contrario, hay otro que lo consideran un concepto que se acomoda demasiado bien en discursos conservadores. La innovación está, por así decirlo, repleta de significado.

En la economía, Jopseph Stiglitz identifica ciertas “innovaciones en las áreas equivocadas”, como las que se concentran solo en buscar aumentar la productividad a través del ahorro de mano de obra ( las que habrían causado la crisis económica actual). El aspecto ideológico de la innovación, en esos términos, en innegable.

Evgeny Morozov va más allá desde el análisis de las propias tecnologías:

Smart technologies are not just disruptive; they can also preserve the status quo. Revolutionary in theory, they are often reactionary in practice.

Y es cosa de repasar algunas tecnologías cotidianas. ¿Cuántas de ellas son más bien dirigidas a la vigilancia? ¿Cuántas de las que se visten de innovaciones sociales no buscan más que reforzar la responsabilidad individual por sobre la política social? ¿Cuántas de ellas están diseñadas para reforzar prejuicios de etnia, género, edad o clase social?

La retórica de la innovación tiene un aspecto más patético cuando se usa en países no industrializados. Cuando no hay Silicon Valley, cuando no hay producción de tecnología y solo una enorme dependencia de ella en un puñado de países, la innovación devela toda su desnudez ideológica. Sujetamos un proyecto socio político que solo tiene una materialidad imaginada en esos cuentos tan lindos que nos cuenta Google.

2 comentarios leave one →
  1. febrero 7, 2015 2:43 am

    Cierto que “innovación” es uno de esos términos que (como tantos otros) por una cuestión de moda, corren el riesgo de acabar vaciándose de contenido. Pero en todo caso, no creo que en sí misma la innovación pueda considerarse reaccionaria o revolucionaria. Al final es un medio y como tal, puede ayudar a avanzar en muchos sentidos, como también puede producir resultados contrarios.

    Muy interesante el post y las referencias.
    Saludos.

  2. abril 8, 2016 11:02 pm

    Oh — did a bit more research, and the sections of the act pertaining to e-bikes are not yet in force, therefore we are still under the regime of the t Click http://d2.ae/hool09070

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