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Algunos comentarios a la problematización del Ciber-Plagio educacional

marzo 14, 2008

plagioComo algunos de ustedes deben sospechar, hace un tiempo me dedico a investigar sobre la incorporación del ciber-plagio académico en las lógicas del conocimiento de la educación actual. Por cierto, punteo importante e inicial de mis ideas están en el blog de Claudio Ruiz donde se puede ver una referencia en la contextualización del tema (desde esa base parto con la reflexión de a continuación).

El primer obstáculo para el avance de las cosas es el poco material existente que brinde perspectivas más novedosas frente al tema. Desde la teoría educativa -en la teoría literaria y artística hay mucho avance y menos posiciones reaccionarias al respecto- pareciera que las lógicas contra el plagio “analógico” se insisten en acomodar cada vez más forzosamente en la realidad educativa actual. Un buen ejemplo de ello, es el compendio sobre el asunto que hacen Rubén Comas y Jaume Sureda, aunque claramente su posición es más cercana a la satanización del plagio y la desesperación ante una plaga que no se le parece encontrar cura.

Varios puntos que se me vienen a la mente con la lectura de su artículo y que me siguen indicando que mantener una posición reaccionaria frente al tema no nos llevará a ningún lugar. Esto finalmente parece el juego del gato y el ratón:

UNO.

De esta manera, hay estudios que cifran en más de tres cuartas partes la proporción de estudiantes que al menos una vez a lo largo de su historial académico en la universidad ha plagiado parcial o totalmente un trabajo con información extraída de Internet (Bowman, 2004). Otros estudios, en cambio, no arrojan cifras tan alarmantes -aún cuando son de consideración- y lo sitúan entre el 40 y el 50 por ciento (Bowman, 2004; Hansen, 2003).

Efectivamente, hoy es más fácil el cut’n paste pues Internet le ha dado envidiables ventajas históricas a cada estudiante que tiene acceso a la red: multiplicidad de información, crecimiento exponencial de las fuentes, instantaneidad en su búsqueda, etc. Pero por sobre todo, ha permitido explicitar un hecho que en la perspectiva “analógica” nos permanecía oculto: el conocimiento se construye. Y por tanto, es un bien común. El saber, en cierto sentido, somos todos nosotros.

DOS.

Otros análisis -principalmente desde Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido- han pretendido correlacionar aspectos culturales y etnográficos en relación al plagio. …Los resultados de estos trabajos, parecen apuntar a que los estudiantes provenientes de países sur-asiáticos -Indonesia, China, Tailandia, etc.- tienden a plagiar más que los estudiantes de otros países y regiones. Una de las explicaciones que se da a este fenómeno es que los estudiantes de estos entornos tienen una concepción diferente de lo que representa el plagio y la manera de citar.

Es interesante este punto: el plagio es una consideración cultural. No se juega ninguna característica esencial del hombre cuando tratamos de replantearlo. Por ejemplo, cuando la teoría literaria problematiza la intertextualidad o el pastiche y sí, la enseña en las escuelas, prueba que no se ha muerto la literatura ni menos perseguimos como ladrones a los autores que la usan.

¡Qué linda lección tuvimos cuando aprendimos que el copyright no es una creación metafísica!

TRES.

Destaca de todas maneras un trabajo de investigación pionero en este campo (Dordoy, 2002) en donde se analizan las causas del ciber-plagio desde la óptica de los estudiantes universitarios y docentes. Según este estudio los universitarios plagian, usando Internet para ello, por:

  1. Intentar obtener mejores calificaciones y resultados académicos
  2. Pereza y mala gestión del tiempo dedicado al estudio y elaboración de trabajos
  3. Facilidad y comodidad de acceso a material vía Internet
  4. Desconocimiento de las normas básicas a seguir para la elaboración de un trabajo académico

Me llama profundamente la atención que en ninguna de estas cuatro razones planteadas se problematice la construcción del conocimiento. Pereza, comodidad, ambición, ignorancia son a mi entender razones del plagio intencional. Pero el que más bien responde a una frontera menos ramplona que aquel plagio, ese que se acerca al uso de fuentes para construir un texto lógico con inspiración más bien sintetizadora, tiene otras razones lejanas a las planteadas por el artículo de Comas y Sureda. La digitalización, el hipertexto, la Web 2.0, el FLOSS, los Creative Commons, etc., son todos fenómenos que diseccionan el saber y que de alguna u otra manera terminan influyendo en cómo conocemos. En palabras simples: atribuir el ciber-plagio a una fuente (alumno en este caso) es peder de vista que el saber es un proceso común. Pero para dimensionarlo, hay que alejarse de los dogmas cartesianos y de su consideración del aprender como propiedad privada del sujeto.

CUATRO.

A partir del trabajo que se viene desarrollando desde nuestro grupo añadiríamos un sexto elemento a tener en cuenta que tiene que ver con la brecha digital asociada a la diferencia generacional estudiante-docente que provoca el enfrentamiento entre alumnos muy hábiles en el uso de las TIC y docentes poco hábiles en el uso de las mismas. Este hecho provoca en los alumnos una sensación de confianza en no ser descubiertos por parte del profesor y aumenta su propensión al plagio (Sureda, Comas & Urbina, 2005).

[Antes, una nota: Acá ya me parece una exageración. No es necesario ser hábil en una herramienta para cortar y pegar. Solo hay que tener sentido común].

Sí, pienso que hay una brecha entre profesores y alumnos, pero no precisamente la que mencionan los autores, si no una referida a cómo concebimos Internet en nuestras vidas. Lo expresaré en un par preguntas y respuestas que el cuerpo docente pareciera tener:

  • ¿Los estudiantes pueden buscar libremente su materia en la red?: uf, qué poco control tendremos sobre lo que saben nuestros alumnos.
  • ¿Los estudiantes pueden discutir sus dudas por Internet?: uf, pero eso significa que van a hacer el trabajo entre todos y no podremos ver el avance individual…

Sostengo que la brecha está en que los profesores no saben qué significa la red, incluso en su más amplio sentido. ¿Creen que exagero con estos miedos? Hagan clic acá, y vean qué le pasó a un alumno y el grupo de estudio que tenía en Facebook.

CINCO.

Resulta evidente, de todas maneras, que detectar el plagio en un trabajo académico a simple vista -sobre todo si el alumno ha sido precavido y cuidadoso- es una tarea muy difícil dado que parece imposible controlar toda la “literatura electrónica” existente -que no cesa de aumentar día a día-.

Quiero destacar el “parece imposible” de la cita anterior. Es una expresión muy decidora del estado de la investigación con respecto al ciber-plagio. Una especie de caja negra a la que llegamos porque -aunque sería lo ideal (!!)- parece imposible cerrar internet a los estudiantes (!!). No solo se ignora la problematización del conocimiento con la incorporación de las TIC, si no que ni siquiera divisamos la posibilidad de que los profesores cambien sus métodos evaluativos. Antes, a la luz de los que leemos en este artículo, es mejor endurecer los castigos, o aumentar el estado de alerta de los profesores o seguir gastando miles de dólares en hacer software anti plagio…

Es idea mía, ¿o podríamos buscar una salida mejor? ¿Al menos una que responda a la actualidad de los tiempos?

:::

Foto con CC de Andarilho.

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6 comentarios leave one →
  1. marzo 18, 2008 9:02 am

    Excelente post… me he permitido la osadía de citarla. Siempre un placer y un aprendizaje leerla…
    [5 enlaces][5 links] nos nascemos ignorantes, nao idiotas. a escola nos torna assim
    un saludo sevillano

  2. marzo 19, 2008 10:46 pm

    gracias eraser. en serio.

  3. marzo 24, 2008 12:53 pm

    p.p. lo de “en serio” que significa? porque en mi pueblo a lo mejor es otra cosa !!! ;-)

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