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The anti web 2.0 manifesto (Adorno-for-idiots)

abril 26, 2007

Leer a Andrew Keen y su crítica a la Web 2.0 ha sido un extraño ejercicio. Uno, por cierto, algo violento. Porque si leemos los 11 puntos de su manifiesto, uno puede llegar a preguntarse si vale la pena tener un blog, un rss, sacar fotos para subirlas al flickr, asistir a foros virtuales y un largo etcétera. A Andrew Keen, de seguro, le molesta que tú o yo, unos fulanitos cualquiera, podamos si quiera tener acceso a la red.

Para no extenderme, sólo decir que no comparto el marxismo en ninguna de las formas que Keen lo usa para argumentar sus puntos. En ese sentido, no creo en que la web 2.0 se trate de caminar hacia una utopía prometida, sino que en un paso mucho anterior a ese, se trata de cambiar. Sin calificaciones ni de mejor ni peor. Simplemente, ver qué ocurre cuando sólo un puñado más de protagonistas sale a disputar el campo de batalla de las voluntades de verdad. Quizás sea cierto, y todo termina siendo sólo una negociación entre los mismos de siempre. Aún así, hay que ver. ¿Alguien podría decir, con una mano en el corazón, que las instituciones democráticas liberales (por ejemplo, la educación) no necesitan replantearse?

Tampoco comparto ese marxismo clásico que valora la alta cultura y desecha el mundo popular. Es probable que lo haga, porque soy del sur del mundo, de un lugar como Latinoamérica donde la reinterpretación de la cultura europea nos construye identidades híbridas. La verdad es que desde este lugar del mundo, me siento alejada de las opiniones de Keen. Por dinero o por costumbres, jamás tendremos alta cultura. ¿Significa por ello que no podamos tener voz?

Cuando terminé de leer el manifiesto, debo confesar que me dieron ganas de estar al lado de Keen, darle unas palmaditas en la espalda, y decirle: “Tranquilo, hombre, que más del 80% de todos los contenidos de Internet son de blancos angloparlantes. ¿Algo bueno y decente de todo eso debe salir de ahí, no?”.

Si no pueden leer las contundentes respuestas a Keen que están circulando en el boletín del IDC Digest, adjunto abajo sus polémicas ideas:

1. There is something of the philosophical assumptions of Karl Marx and Jean-Jacques Rousseau in the digital utopian movement, particularly in its holy trinity of online community, individual creativity and common intellectual property ownership. Most of all, it’s in the marriage of abstract theory and absolute faith in the virtue of human nature that lends the digital utopians their intellectual debt to intellectual Casanovas like Marx and Rousseau.

2. There is nothing inevitable about either the moral or intellectual consequences of technological progress. Silicon Valley intellectuals like Kevin Kelly and Ray Kurzweil resurrect the Marxist eschatology of all-powerful abstract force inevitably leading us to the promised land. But just as the Marxists were wrong about the inevitability of world communism, so Kelly and Kurzweil are wrong that technology must both come to replicate human intelligence and to be morally beneficial.

3. The cult of the amateur is digital utopianism’s most seductive delusion. This cult promises that the latest media technology — in the form of blogs, wikis and podcasts — will enable everyone to become widely read writers, journalists, movie directors and music artists. It suggests, mistakenly, that everyone has something interesting to say.

4. The digital utopian much heralded “democratization” of media will have a destructive impact upon culture, particularly upon criticism. “Good taste” is, by definition, undemocratic. Taste resides with an elite of cultural critics able to determine, on behalf of the public, the value of a work-of-art. The digital utopia seeks to flatten this elite into an ochlocracy. The danger, therefore, is that the future will be tasteless.

5. To imagine the dystopian future, we need to reread Franz Kafka and Jorge Luis Borges. Unchecked technology threatens to undermine reality and turn media into a rival version of life, a 21st century version of The Castle or The Library of Babel. This might make a fantastic movie or short piece of fiction. But real life shouldn’t be fantasy; it shouldn’t be fiction.

6. A particularly unfashionable thought: big media is not bad media. The big media engine of the Hollywood studios, the major record labels and publishing houses has discovered and branded great 20th century popular artists such as Alfred Hitchcock, Bono and W.G. Sebald. It is most unlikely that citizen media will have the marketing skills to discover and brand creative artists of equivalent prodigy.

7. Let’s think differently about George Orwell. Apple’s iconic 1984 Super Bowl commercial is true: 1984 will not be like Nineteen Eighty-Four the message went. Yes, the “truth” about the digital future will be the absence of the Orwellian Big Brother and the Ministry of Truth. Orwell’s dystopia is the dictatorship of the State; the Web 2.0 dystopia is the dictatorship of the author. In the digital future, everyone will think they are Orwell (the movie might be called: Being George Orwell).

8. Digital utopian economists like Wired magazine editor Chris Anderson have invented a theoretically flattened market that they have christened the “Long Tail”. It is an idealized cottage market of small media producers industriously trading with one another. But Anderson’s Long Tail is really a long tale. The real economic future is something akin to Google — a vertiginous media world in which content and advertising become so indistinguishable that they become one and the same (more grist to the Kafkesque and Borghesian mill).

9. As always, today’s pornography reveals tomorrow’s media. The future of general media content, the place culture is going, is Voyeurweb.com: the convergence of self-authored shamelessness, narcissism and vulgarity… a perfect case for censorship. As Edmund Burke reminds us, we have a responsibility to protect people from their worst impulses. If people aren’t able to censor their worst instincts, then they need to be censored by others wiser and more disciplined than themselves.

10. How to resist digital utopianism? Orwell’s focus on language is the most effective antidote. The digital utopians needs to be fought word-for-word, phrase-by-phrase, delusion-by-delusion. As an opening gambit, let’s focus on the meaning of three key words in the digital utopian lexicon: a) elitism, b) democratization, c) community.

11. The cultural consequence of uncontrolled digital development will be social vertigo. Culture will be spinning and whirling and in continual flux. Everything will be in motion; everything will be opinion. This social vertigo of ubiquitous opinion was recognized by Plato. That’s why he banned opinionated artists from his Republic.

11 comentarios leave one →
  1. fernando permalink
    abril 26, 2007 4:51 pm

    hola p.p.

    No conozco el debate que refieres, pero sí estoy muy de acuerdo contigo en la forma de leer las críticas de una izquierda -la más retórica, creo- a todo lo que no entiende como progresismo. Pasa lo mismo en otros ámbitos que conozco más.

    ¿por qué pedirle a la web2.0 lo que los partidos marxistas no pueden hacer? ¿Por qué un grupo de personas debería cargar con la responsabilidad de derrotar al capitalismo, si a otros les fue mal?

    Una vez me planteaba que uno podía estar de acuerdo con una medida en particular (un programa de acción, una política) sin necesariamente compartir sus fundamentos ideológicos. Partiendo de dos principios diferentes, puede ocurrir que dos personas coincidan en la necesidad de hacer algo.

    Y luego, uno podría aceptar o no los efectos de esa acción (por ejemplo, democratizar la tecnología), sea que uno mismo la haya promovido o no.

    La política está llena de casos de esto. Esa demanda de coherencia total me parece supra-humana, casi religiosa.

  2. fernando permalink
    abril 26, 2007 5:05 pm

    ah, una cosa: el manifiesto (término más comunista) tiene una tufillo raro entre autoritarismo intelectual (como el de ciertos marxistas) y posmodernismo (pose, creo yo).

    ¿Qué se contesta? ¿Que internet realmente es buena y conduce a un lugar mejor, o bien que mejor se sume a la discusión?

  3. abril 26, 2007 7:12 pm

    Hola Fernando:

    Coincido. Lo de Keen me hace acordar, eso sí, mucho a la derecha chilena (con todas las implicaciones anti marxistas que tiene históricas), en el sentido de alarma: la web 2.0 es al marxismo lo mismo que Ricardo lagos escobar -ex presidente- terminó siendo al socialismo.

    O sea, nada.

    pd: Cómo estuvo lo del encuentro de dialogicidad? No puede asistir, ya sabe que el trabajo asalariado nos hace perder autonomía en lo que verdaderamente nos interesa.

  4. abril 27, 2007 2:22 am

    Paz, un tremendo aporte este post!
    Gracias por inspirar tanto con tan pocas líneas,

    saludos,

    LR

  5. abril 27, 2007 2:53 am

    Ja!
    Gracias Luis.

  6. abril 27, 2007 6:03 am

    Hace mucho leí algo que siempre me guía en mi participación dentro de temas polémicos, así como en la revisión de otras opiniones. La frase dice así:
    “veneradores, escépticos e indiferentes: abstenerse”

    Laura Regil Vargas en:
    http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/340/34004107.pdf

    Un documento que, por cierto, recomiendo mucho pues conlleva implícito un poco de lo que en éste espacio se discute.

    Saludos p.p.
    Siempre un placer leerle.

  7. abril 27, 2007 2:01 pm

    Hola eduardo. Me gustó mucho el link. De hecho ya lo colgué a mi del.icio.us.

    saludos,

  8. fernando permalink
    abril 27, 2007 2:45 pm

    tampoco pude ir a lo de dialogicidad (las mismas razones suyas, además de que el tema me queda un poco lejano), supe que les fue muy bien.

    sobre nuestros intelectuales: ¿piensan realmente?

  9. mayo 22, 2007 3:28 am

    Más que Adorno o Marx, los puntos me recuerdan las ideas de Ortega y Gasset o incluso Alexis de Tocqueville y sus preocupaciones frente a las posibles consecuencias negativas de la igualdad de condiciones(el descuido de las ciencias y el volcamiento de la población hacia lo meramente práctico) y la tiranía mayoritaria. Por lo demás, cita a Burke, conservador y enemigo de la Revolución Francesa (aunque, curiosamente, era whig y no torie).
    No conocía a Keen; excelente me parece que surja un aguafiestas. Lo raro es que, al menos yo, nunca he relacionado esto de la “sabiduría de la multitud” con comunismo; al contrario, me resultaba muy similar al funcionamiento de un mercado: coordinación espontánea y descentralizada a partir de preferencias individuales libres. ¡Hasta ocurre que los links y la visibilidad se distribuyen inequitativamente!

  10. mayo 22, 2007 3:46 pm

    Claro, pero ahí nos podemos enfrascar en la discusión si son esas preferencias verdaderamente libres y si todas esas visibilidades por popularidad en internet no se basan más que en los mecanismos de comodificación del mercado. Ulises Mejías tiene referencias muy interesantes a ello en todo su trabajo.

    Saludos,

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  1. Periodismo Ciudadano

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