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*TIC’s de conocimiento libre y e-gobernabilidad: ¿Emergencia popular o reproducción de la élite? (parte 5 y final)

diciembre 22, 2006

E-gobernabilidad v/s E-Popularidad

Hasta acá, hemos revisado las características más importantes de las TIC’s de conocimiento libre. Hemos calificado al hipertexto como la base donde se comienza a poner en entredicho el conocimiento como lo veníamos considerando en Occidente. Fruto de eso, también hemos visto la irrupción de las tecnologías de colaboración (software libre y software social) y notamos cómo se constituye como motor de esas tendencias, la construcción del conocimiento en comunidad. Además describimos cómo estas nuevas tendencias se constituyen en una amenaza para las élites, que se consideran herederas naturales y únicas para calificar un conocimiento como verdadero.

Ahora bien, la pregunta que cabe hacerse es qué ocurre en un país como Chile, reconocido mundialmente por su esfuerzo de integrar las TIC’s en su población, cuando se encuentra con TIC’s de conocimiento libre. ¿Ve en ellas una verdadera oportunidad de democratización? ¿Son integradas entonces a los esfuerzos de lograr una completa e-democracia? Mis conclusiones son poco alentadoras.

Comenzaré analizando qué es lo que nuestro Estado entiende por la incorporación de TIC’s en su gestión. Si el gobierno lo podemos entender como el ejercicio de una autoridad en cuanto al manejo de lo político, económico y administrativo del Estado, incluyendo la participación ciudadana con derechos y obligaciones, el e-gobierno o la e-gobernabilidad, apela al ejercicio de esa autoridad y de la garantía de esos derechos y restricciones a través de la utilización de las TIC’s.

Como dice más claramente la UNESCO:

The purpose of implementing e-governance is to enhance good governance. Good governance is generally characterised by participation, transparency and accountability. The recent advances in communication technologies and the Internet provide opportunities to transform the relationship between governments and citizens in a new way, thus contributing to the achievement of good governance goals (UNESCO, documento en línea).

No cabe duda de lo importante que pueden ser las TIC’s en la modernización de la relación entre los ciudadanos y su gobierno. Prueba de ellos son, por ejemplo, las necesarias reformas que permiten la votación electrónica o que refuerzan la misma seguridad de ella gracias a las TIC’s.

Pero ¿son las TIC’s bajo la conducción del Estado una garantía de más y mejor participación ciudadana? Viendo el caso chileno y las políticas del uso de las TIC’s en el Estado, se comprueba que faltan políticas estructurales orientadas a la e-democracia:

Es decir, a generar canales de interacción y participación que permitan a la ciudadanía ser parte de la toma de decisiones, así como del seguimiento y evaluación de las políticas (PNUD Chile, 2006: 195).

Una de las razones para esta situación, reflexiona PNUD Chile, tiene que ver con que el Estado no ha incluido a representantes o miembros de organizaciones ciudadanas a sus políticas sobre las TIC’s. Ahora bien, considerando antecedentes históricos en nuestro país, nos encontramos con que esta exclusión no es nueva. Es más, puedo afirmar que tiene sus orígenes en la primitiva relación entre el sujeto popular y el Estado.

Esto porque, leyendo a historiadores como Mario Garcés y Alejandra Valdés (1999), Gabriel Salazar y Julio Pinto (1999), nos damos cuenta que en el tiempo largo de la historia, la sociedad popular chilena se ha organizado, la mayor parte de las veces, antes de la acción del Estado.

Tal como en el caso de las TIC’s de conocimiento libre, estas consideraciones dan cuenta de un mundo popular que no se integró al orden diseñado por la élite.

Por el contrario, creó su propio espacio de libertad, paralelo a las concepciones de libertad formuladas en sentido institucional. En este espacio de “libertad popular” surgió una suerte de sociedad civil que, desde fuera de las estructuras del poder, deslegitimó y resistió sus controles y coerciones (Salazar y Pinto, 1999: 99).

Sin embargo, los últimos años democráticos en nuestro país, trajeron consigo el advenimiento de un concepto muy particular de la gobernabilidad. Gabriel Salazar interpreta esa gobernabilidad sobre el sujeto popular como disciplinamiento social bajo un Estado de Derecho: obligación del Gobierno e interés del Mercado (en Garcés y Valdés, 1999: 10).

Consecuencia de esto, los movimientos poblacionales son tratados por las políticas públicas como “grupos vulnerables”:

En este mismo acto el Estado junto con reconfigurarlos, los despolitiza, los persuade de la necesidad del orden y de criterios técnicos para resolver los problemas sociales (Garcés y Valdés, 1999: 26).

Por ende, hoy nos encontramos que en las políticas sobre las TIC’s y la e-gobernabilidad en Chile, el Estado reduce a la mínima expresión la participación del sujeto popular, dejando adentro curiosamente sólo los aportes que hacen organizaciones o representantes de sectores ligados con el mundo de la empresa privada o con el gobierno (PNUD, 2006).

En esos términos, y a los intereses de este artículo, parece fundamental una conclusión hecha por el último estudio del PNUD Chile:

Las temáticas surgidas desde la sociedad civil en relación del uso de Internet no han sido tomadas en cuenta por las políticas públicas. Estas demandas son principalmente dos: software libre y dominio público. El primer aspecto se refiere a la entrega de facilidades para que se desarrolle tecnología local, incentivando el trabajo y la creación colectiva como un modelo de desarrollo interno de tecnología digital nacional. El dominio público se relaciona con los derechos y usos que se les puede dar a los contenidos que fluyen en la red, esto es, la protección del conocimiento generado localmente y la libertad de establecer medios alternativos de comunicación (PNUD, 2006: 196).

A mí entender, las políticas públicas dejan fuera este tipo de tecnologías de conocimiento libre debido a que, como hemos revisado a lo largo de esta reflexión, por su naturaleza éstas funcionan como mecanismos de des-ocultar voluntades de verdades, saberes que ya no son patrimonio de una élite, sino más bien funcionan en un espacio de libertad entre los sujetos que acceden a ellas (directa o indirectamente).

Las TIC’s que alientan el conocimiento libre se configuran en una amenaza para la gobernabilidad como la entendemos hoy, pues más que despolitizar y ordenar a los sujetos, trabaja con lógicas que despiertan movilización comunitaria y complejidad. Estas mismas lógicas son las que caracterizan al mundo popular chileno y son las que el Estado, históricamente, ha tratado de aplacar.

Entonces, la pregunta final que cabe hacerse es si puede una política de e-gobernabilidad ser símbolo de participación ciudadana. Si las élites, las mismas que nos gobiernan, sustentarán tecnologías que puedan poner en entre dicho sus voluntades de verdad y que valoren el trabajo en comunidad, libre. Hasta hoy las señales no son del todo buenas. Quizás, un esbozo de las razones de esta incompatibilidad de la e-gobernabilidad con las TIC’s de conocimiento libre, la dan Chomsky y Ramonet, a propósito de las democracias liberales:

Los individuos tienen que estar atomizados, segregados y solos; no puede ser que pretendan organizarse, porque en ese caso podrían convertirse en algo más que simples espectadores pasivos (1997: 17).

Bibliografía:

La puedes obtener haciendo clic acá.

*Del artículo de mismo nombre que presenté en el III Congreso de la Cibersociedad, 2006.

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