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*TIC’s de conocimiento libre y e-gobernabilidad: ¿Emergencia popular o reproducción de la élite? (parte 2)

diciembre 12, 2006

La hipermedia y el conocimiento

Como define Landow (1997), el hipertexto son bloques de texto individuales que denomina lexias, que se unen entre ellos a través de enlaces electrónicos. En informática, la noción del hipertexto representa una manera de relacionar directamente entre sí informaciones diversas, de orden textual o no, con ayuda de enlaces subyacentes (Vandendorpe, 2003).

Desde la emergencia de la hipermedia, muchos estudios se han centrado en ver cómo afecta al conocimiento como tradicionalmente se había entendido: alfabetización lineal, autor conocido, control (o fantasía de control) de lectura. La hipermedia no permite si quiera que alguien se alce con el trono de autoridad. Casi como una predicción foucaultiana, el campo de la adquisición del conocimiento se ha convertido en un declarado campo de batalla: el conocimiento está para ser hecho tajos (1992).

Como Gunner Liestol plantea, esta tecnología de conexiones permite la manipulación del material del mensaje:

…así pues, el hipertexto tiene el potencial de liberar al lector de la dominación lineal de los medios físicamente fijados. En consecuencia, se debilitan los lazos con el autor, aparece ruido en el canal y disminuye el carácter predecible de la comunicación (1997: 127).

Se podría afirmar que el carácter predecible de la comunicación jamás ha existido, menos en el texto. Hablando de la historia de los modos de lectura, Roger Chartier ya considera que las obras no tienen sentido estable ni universal. La recepción siempre connota, distorsiona e inventa (Soffia, 2003).

Ante este panorama, y para los intereses de este artículo, la tecnología del hipertexto parece encarnar una verdadera insurrección del conocimiento como entendemos en el Occidente. Para José Luís Gómez Martínez, “en la modernidad se privilegió al autor, la posmodernidad privilegia al texto y en el discurso antrópico (5) (simbolizado por el hipertexto) se privilegia al lector” (2001, documento en línea).

De acuerdo con esta última calificación de la interrupción del hipertexto en el panorama de la triada autor – texto – lector (6), lo cierto es que esta tecnología despierta un hecho simple que parecía olvidado en los medios de comunicación como tradicionalmente habían sido concebidos (cerrados, estables, lineales): la actualización contextual permanente del contenido (de lo dicho, de lo escuchado, de lo visto) por parte del lector que, en la no-linealidad (7), cae en el riesgo de zozobrar en el entendimiento del mensaje.

En los sistemas de hipertextos ya sea abiertos a la colaboración de otros actores o cerrados a la razón de un solo autor, el lector pone en entredicho lo que lee y por ende, la pregunta termina siendo sobre el autor: ¿quién es?; ¿es lo que interpreto su voluntad?; ¿qué pretende el autor con este mensaje?; etc.

La concentración del autor no es, en correspondencia, hacia el lector. Cuando se escribe en un medio de comunicación, finalmente, siempre es a un constructo. Su foco en el hipertexto es hacia el medio y su forma de llegar a los lectores. Inspirados en Chartier y en la observación que “las formas producen sentido” (Soffia, 2003), más bien la pregunta fundamental es ¿cómo transmito mi mensaje en este soporte?

Estos cuestionamientos se justifican en lo que Liestol llamaría el “texto o discurso discurrido”, definido como el uso y la lectura de hecho del texto almacenado en forma digital.

Hay una historia posible o potencial, la almacenada, y otra historia de hecho, que el discurso discurrido articula. La discusión tiene interés sobre todo para …(textos) en los que la búsqueda del conocimiento ocupa el lugar de la historia natural (1997: 119-120).

En ese marco, el discurso antrópico se hace presente. El lector reconoce su preponderancia en la acción de la triada y su posición frente al autor como el exclusivo contenedor del sentido queda desestimada. El autor no es una respuesta, es más bien un campo problemático. Y en ese cuestionamiento, lo virtual se hace presente y las naturalizaciones del autor (8) y su mensaje (su saber) quedan en evidencia.

La hipermedia no es necesariamente la causante de un fantasioso término de la hegemonía en la voluntad de verdad. Pero sí la des-oculta, la pone al descubierto y permite la apertura del acceso al saber, o al menos, de su interpretación y uso. Como afirma Landow refiriéndose al hipertexto:

…esta nueva tecnología de la información tiene el poder de reconfigurar las premisas básicas de nuestra cultura sobre la textualidad, autoría, propiedad creativa, enseñanza y una extensa gama de temas (1997: 51).

Continuará…

Notas al pie:

(5) El texto en sí no significa, significa en el lector.
(6) O Emisor – Mensaje – Receptor, si se prefiere usar el vocabulario informático comunicacional.
(7) “(el hipertexto) Es no lineal porque los lectores pueden escoger su propio orden de adquisición, en función de sus intereses y necesidades particulares. El lector deja de estar totalmente controlado y limitado por las decisiones del autor respecto a estructura y sucesión” (Liestol, 1997: 127).
(8) El autor considerado como lo que Foucault calificaría de principio de agrupación del discurso, foco de su coherencia (1999).

*Del artículo de mismo nombre que presenté en el III Congreso de la Cibersociedad, 2006.

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