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Is the Internet really a blessing for democracy?

noviembre 12, 2006

El temor a la fragmentación que las TIC’s inducen y el posterior individualismo que producen en los sujetos, es uno de los temores con los que más me he topado cuando se discute sobre las posibilidades democráticas de estos medios.

Hace algún tiempo atrás, en tilt! hice referencia al estudio de  Marshall Van Alstyne y Erik Brynjolfsson, ahora me encuentro con un artículo de Cass R. Sunstein llamado “Is the Internet really a blessing for democracy?“, el cual problematiza lo siguiente:

I do so by emphasizing one of the most striking powers provided by emerging technologies: the growing power of consumers to “filter” what they see. As a result of the Internet and other technological developments, many people are increasingly engaged in a process of “personalization” that limits their exposure to topics and points of view of their own choosing. They filter in, and they also filter out, with unprecedented powers of precision.

Hay varias consideraciones que no comparto en esta reflexión pero hay una que es la que más me llama la atención. No niego que, efectivamente, los sujetos puedan “filtrar” temas y puntos de vista de manera de crear, más bien, grupos atomizados que integrados. Sin embargo, pienso que injustamente se le cuelgan estas acusaciones al sujeto y no a las instituciones. Como que si los sujetos fueran el verdadero peligro para la democracia.

Pero ¿es sólo hoy que los individuos presentan un punto de vista “filtrado”? Absolutamente no. No sólo los medios de comunicación -como tradicionalmente se han conocido- han sido en toda su historia artífices de censuras y “líneas editoriales”, sino que anteriormente y de una manera amplia, una serie de prácticas sociales institucionalizadas (el Estado, la educación, la pedagogía, etc.) influyen en el individuo para indicarle, en definitiva y como nos indicaría Foucault, qué discurso es verdadero.

¿Qué es entonces lo que cambia con las nuevas facultades del individuo en las TIC’s? ¿Por qué, de repente, la democracia corre peligro debido a la posibilidad de que los individuos filtren los contenidos que reciben de Internet? Sospecho que el problema que no pueden soportar estos autores es que, de manera real, en Internet (sobre todo gracias a las tecnologías libres) el conocimiento puede ser constituido por los sujetos, lo que pone en peligro la hegemonía de las instituciones. Entonces, ¿qué tipo de democracia está en peligro? Si es esta democracia liberal, ojalá. Desde el tercer mundo, no puedo pensar otra cosa más que ya es hora de una reforma.   

 

9 comentarios leave one →
  1. noviembre 13, 2006 5:06 pm

    Sí, tengo una impresión parecida a la que tienes tú de la lectura de Sunstein, a pesar que fuera de el tema soy bien fan suyo.
    Por lo demás, no obstante la masificación de las tics, me cuesta pensar en un mundo donde no tengamos interacción política con otras personas fuera de la web, que es el núcleo de la argumentación de Sunstein. En otras palabras, lo que intenta mostrar pasaría precisamente porque la discusión política pasaría de haber estado en espacios propiamente públicos (ágora-parlamento?) a espacios de dominio privado, donde gracias a la posibilad de contenido filtrado ya no tendremos la posibilidad de escuchar a quienes piensan distinto de nosotros.

    Si dejamos de tener acceso a ideas distintas a las nuestras como parece suceder con estas herramientas tecnológicas además de perder riqueza en la discusión política, dice Sunstein, se produce el efecto de que nuestras ideas se comienzan a tornar cada vez más extremas,lo que ciertamente debilita en definitiva la democracia. En eso tiene razón y no tiene que ver necesariamente con la democracia liberal.

  2. noviembre 13, 2006 6:40 pm

    Hola Claudio:

    Sí, concuerdo. El punto es determinar si son las TIC’s un espacio de discusión de lo público o son, simplemente, un espacio de agregación social entre privados. O si se configuran como una oportunidad de giro (o complementación) a lo que creemos que es lo público hoy. Ahí hay una discusión muy interesante.

    Por otro lado, soy una creyente, al igual que Sustein, que la discusión del espacio público tiene que integrar a los otros diversos, porque si no, es prácticamente una tiranía. Acá lo quiero dejar claro: no defiendo el sesgo en la ideas; mi punto trata de ir antes de llegar a ese juicio.

    Es decir, en primer lugar, no comparto la afirmación de que ese es un fenómeno propio de las TIC’s sobre el sujeto. Históricamente podemos probar lo contrario.

    Segundo, la argumentación me parece que valida a la institución sobre el sujeto. En otras palabras, es “natural” a la democracia adoptar los puntos de vistas sesgados de una institución pero es peligroso que el sujeto -como individuo- constituya sus propia ideas sesgadas. ¿Por qué cuando las élites protegidas en instituciones dictan el sesgo está bien, y no lo está cuando cualquier persona (bueno, no cualquiera la verdad) que tenga acceso a Internet forma sus ideas? Ahí va mi punto vinculado a la democracia liberal y a esa suprainstitucionalización de las prácticas democráticas.

  3. fernando permalink
    noviembre 13, 2006 11:05 pm

    Instituciones.

    ¿Es el parlamento el espacio público por excelencia? Posiblemente es preferible a una junta militar, pero los representantes son los primeros traidores a los votantes. El parlamento es un lugar -no podría funcionar de otra manera- donde sólo entra la élite.

    Me lleva a pensar en la democracia directa versus la democracia representativa. En la autogestión como respuesta sesgada (era que no) a las prácticas inclusivas de la democracia.

    Qué es más importante: la institución democrática o la libertad de los individuos. Me quedo en lo segundo, personal y sesgadamente.

  4. noviembre 14, 2006 1:06 am

    Igualmente creo que pensar en la democracia directa v/s indirecta es casi recurrir a un mito griego. Hoy simplemente es imposible pensar en eso porque resultaría un desastre.

    Particularmente, el tema de la representación no me preocupa demasiado aunque ciertamente es una institucionalización además bastante pasada de moda (desde nombrarlos como ‘honorables’, pasando por el tama del fuero y sin nombrar los múltiples problemas para acceder si quiera a tener una reunión con alguno de sus asesores).

    Estoy de acuerdo con la libertad por sobre la institucionalización. Pero claro, ahí podrían entrar los posmodernos y decirnos de qué libertad y democracia estamos hablando.

    Estoy entrando en eso. Lento, eso sí. Ojalá pronto, humildes novedades.

  5. noviembre 14, 2006 11:36 am

    en todo caso fuera de discusiones posmodernistas, no hay duda que el parlamento siempre fue el espacio de discusión de cosas públicas por excelencia.
    reducir la cuestión en términos binarios (libertad de los individuos/”institucionalidad democrática”) es francamente poco serio.

  6. noviembre 14, 2006 12:27 pm

    No me gusta calificar de cosas poco serias o no. Otra cosa es que ese cuestionamiento se lo haga o no se lo haga uno. Ahora bien, no me parece que el asunto en cuestión sea menor. Creo, de hecho, que es una pregunta base para entender a muchos autores (no sólo algunos posmodernistas). Ahora bien, otra cosa es que consideremos que esa sea la única dicotomía posible o que, de hecho, sea una dicotomía.

  7. fernando permalink
    noviembre 14, 2006 6:44 pm

    Claudio: por cierto que las dicotomías reducen. Pero también es evidente que al transferir poder a un representante perdemos libertad individual. Pasa en todo nivel, y pasa en la democracia.

    La tensión es entre libertad y representación. Una democracia será más sana (y aquí, p.p., yo por lo menos no le doy mucho crédito a los posmodernos) si podemos controlar mejor a los representantes en un juego de contrabalances.

  8. noviembre 14, 2006 9:31 pm

    Tengo mis dudas con su último punto sólo porque finalmente terminaría siendo asunto de marco legal. Como algunos senadores que creen que sólo basta con ejercer control-legalidad sobre los lobbistas de manera de cuidar la representación “justa” de nuestro congreso. Pero todo esto, claro, es otro asunto.

  9. fernando permalink
    noviembre 15, 2006 12:57 pm

    Es otro asunto. Pero pensaba en formas de control no sólo legal.

    La contradicción es que los parlamentarios controlan a los parlamentarios. Una comisión de diputados que controla los gastos de campaña de sus colegas no es un control importante.

    El guatón Flores proponía control vía internet. No quiero bajar el nivel de la discusión citando a gurús en un lugar en que p.p. se esmera en traer argumentos, pero ciertamente los ciudadanos pueden hacer un control social (no legal) mucho más legítimo que el control-legalidad.

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