One-way media and culture is no longer a relevant idea. What we have now is a jigsaw that can and should be continuously remade and built upon. Figuring out the legalities of all this remains something of a puzzle as well, but Kutiman’s ThruYou project alone is reason enough to update copyright laws.
Mat Masson, al reseñar ThruYOU, proyecto de mash-up de Kutiman.

Para los que les interesa las posibilidades creativas a través de los nuevos medios, les puede agradar conocer lo que está ocurriendo en Brooklyn, NY, con la exposición In Real Life, que reúne a artistas online independientes. Entre los expositores, está el proyecto CLUB INTERNET, iniciado por Harm van den Dorpel.
Al visitar clubinternet.org, se encontrarán con un espacio de exhibición de creaciones hechas para la Internet o nacidas de su contexto. Lo interesante es que la exposición se hace en este sitio aislando los trabajos de sus locaciones originales, las que vendrían siendo otros sitios webs, y en conjunto son mostradas en un browser muy especial que infartaría a más de algún fanático de la usabilidad.
En clubinternet.org apenas hay una delgada barra de navegación donde solo hay dos botones: Next y el título de la obra (en el que pueden hacer clic para conocer más antecedentes del artista y su trabajo). En cierto sentido, CLUB INTERNET no solo es una obra en su conjunto, sino también una especie de galería de arte reformulada: una experiencia de arte total desde el monitor de tu computadora. Un browser casi transparente, que ofrece solo las indicaciones que un catálogo haría en cualquier sala de arte.
Las exposiciones en CLUB INTERNET van cambiando. Este mes de marzo de 2009, y a propósito de In Real Life, podrán ver Reverse Engineering, un concepto que se ha adaptado muy bien al mundo digital y que es, además, una provocación constante a esa institución enquistada en algún siglo pasado, llamada derechos de autor.
Algo entretenido que apreciar para los que no estamos en Brooklyn.

Foto CC@Flickr Wesley Fryer
Hay algo en las palabras de Fisher que parecen tener una gran verdad. Es que pareciera que en los entusiastas digitales no hay pliegues ni ambigüedades, ocultos en la defensa de un mundo sospechosamente pulcro y controlado:
Comenzamos a transcribir tan bien en lenguaje numérico los objetos del mundo real, y a reunirnos y a ligarlos tan bien en un simulacro totalizante de lo real, que le damos al simulacro más realidad que a lo real que pretende representar. La numeridad, puesto que parece más comprensible que la realidad, más inteligente que lo real, más eficaz instrumentalmente, toma más valor ontológico que el mundo real, que se reduce modestamente al nivel de un teatro de sombras.
…La numeridad, como tal, se construye entonces en un mundo coherente, que ignora los espesos y la oscuridad de lo real, y opera como brebaje y filtro mágico. El más o menos, el casi nada, lo contradictorio, lo intermedio, los pliegues , los recovecos, las ambigüedades, los imperceptibles, los no dichos que conforman la textura de la realidad, en la numeridad solo pasan en parte, la parte que transmite allí los textos, las imágenes, los sonidos, las comunicaciones, pero que ignoran los arquitectos informáticos.
Este neoplatonismo es un idealismo, pero ya no tiene nada del purismo platónico. Aunque ese mundo matemático pretende ignorarlo, hay que subrayar que ese idealismo de la numeridad es un imaginario, y como tal, está atravesado por todos lados por las pulsiones del inconsciente. Habría que psicoanalizar o mejor dicho mitonalizar tanto las matemáticas como la alquimia, y los fantasmas de la informática. Lo virtual aparece más aún que lo real, como un ámbito de expresión de imaginario y de las lógicas del inconsciente”.
Más antecedentes, en: Trato Justo Para Todos.

foto CC@rocketvox_
Para partir, una obviedad: la digitalización ha cambiado radicalmente nuestra forma de entender la información, la comunicación y la cultura. Se ha sido majadero en decir que hay dos caminos para enfrentar esta situación: cerrar los ojos y pensar que las vías jurídicas serán las que protejan el status quo de los más beneficiados con la industria analógica, o comenzar a entender los medios digitales y acorde a eso ver nuevas formas creativas de desarrollarse en el ambiente digital.
En este contexto, a las recomendables lecturas del trabajo de Hervé Fisher, Andrew Feenberg, Bruno Latour o Lev Manovich, sumo otro libro que parece ser también puntal en el entendimiento la lógica de los medios digitales. Se trata de “Remediation”, de Jay David Bolter y Richard Grusin quienes, en 1999, asumían que la remediación es la acción fundamental para comprender el papel de los nuevos medios.
Remediación como la representación de un medio en otro, que oscila constantemente en un eje que, por un lado, se inclina por la hipermediación (una especie de fascinación por el medio), y por otro, por la imediación (que vendría siendo el deseo de hacer desaparecer al medio para situarnos directamente a lo representado por él).
Cuando uno analiza, por ejemplo, las interfaces del software se puede dar cuenta de cómo la remediación funciona. Por ejemplo, en el caso de un diario electrónico, podemos detectar la fascinación con todas las herramientas que el papel no le permitía usar (videos, mp3, animaciones, infografías complejas, etc.), pero a la vez, con la necesidad de usar elementos y disposiciones gráficas que nos lleven a la idea del periódico tradicional y analógico. Hipermediación e imediación al mismo tiempo.
Hypermedia, CD-ROMs and windowed applications replace one medium with another all the time, comforting the use with the problem of multiple representation and challenging her to consider why one medium might offer a more appropriate representation than other. In doing so, they are performing what we characterize as acts of remediation. (p.44).
Pero lo que me parece más relevante de este trabajo (y que va en la línea de los autores recién nombrados) es que para comprender el mundo digital es necesario entender que la tecnología es parte de nosotros como un actor social (lo que está lejos de significar determinismo tecnológico). Bolter y Grusin afirman:
The World Wide Web is not merely a software protocol is now being put: for marketing and adversiting, scholarship, personal expression, and so on. These uses are as much a part of the technology as the software itself. For this reasons, we can say that media technologies are agents in our culture without falling into the trap of technological determinism. New digital media are not external agents that come to disrupt an unsuspecting culture. They emerge from within cultural contexts, and they refashion other media, which are embedded in the same or similar contexts. (p. 20).
Entender esto no es menor. Aceptar que Internet es un medio cultural de remediación, es decir, que integra a otros y que los reformula, es clave para comprender que se trata de medios dinámicos y altamente creativos. Las lógicas de integración, ya sea en su hipermediación o en su imediación, son claves y nuestro esfuerzo se debe centrar en facilitar y no impedir ese funcionamiento pues -hacer esto último- significa renegar de una lógica medial que es mucho anterior a Internet, pero que no se apreciaba a tal escala hasta hoy.
Este esfuerzo, creo, debe ir desde el replanteamiento que tiene que hacer la educación digital cuando se aferra en el dominio de un medio por sobre otro (la escritura por sobre lo audiovisual, por ejemplo) ignorando las lógicas remediales, hasta legislaciones nacionales que permitan la remediación de los medios a través de la protección de la creatividad y su dinamismo.
No vaya a ser que -como es hoy en Chile- realizar ideas digitales en los nuevos medios se transforme en un tedioso ejercicio jurídico, dejando a la suerte de interpretaciones legislativas el surgimiento de nuevos discursos o formas creativas que ayuden no solo al desarrollo del medio, sino también del patrimonio cultural.
One-way media and culture is no longer a relevant idea. What we have now is a jigsaw that can and should be continuously remade and built upon. Figuring out the legalities of all this remains something of a puzzle as well, but Kutiman’s ThruYou project alone is reason enough to update copyright laws.


Además, para Arendt aparecer en lo común (entre los individuos) supone al sujeto una autoconciencia crítica que se muestra ante el mundo a través de la acción (praxis) y la palabra (lexia). En la acción, la libertad de comenzar algo nuevo en el mundo es la clave y es lo que caracteriza a la vita activa del hombre. El hecho de que un hombre sea a la vez acción, significa que lo inesperado puede ser lo esperado de él. La creación